El mal momento de la caficultura, ¿ya quedó atrás?

En lo corrido de este año el precio de la carga de café de 125 kilos ha oscilado entre los 655.000 y 750.000 pesos, nivel inferior a los 782.000 pesos que aseguran los cultivadores cuesta producirla.

En ese contexto, caficultores como Sigifredo Gómez afirman que han trabajado a pérdida, y pese a que el gobierno activó el pasado 5 de abril el Incentivo Gubernamental para la Equidad Cafetera (Igec), el auxilio otorgado (máximo de 30.000 pesos por carga), resulta insuficiente para cubrir los costos de producción.

El descenso en los precios del grano que preocupa a los cafeteros colombianos está ligado al comportamiento de la oferta y la demanda en los mercados externos.

Según la Organización Internacional de Café (OIC) solo en abril el precio indicativo descendió un 3,2 %, a 94,42 centavos de dólar por libra, que es el promedio mensual más bajo desde julio de 2006, cuando cayó a 88,57 centavos. El indicador se ubicó en enero en 1,01 dólares (ver gráfico).

La Organización explica que el fenómeno obedece a que el volumen de producción en 2018 fue de 168,5 millones de sacos de 60 kilos, mientras que el consumo fue de 164,8 millones, lo que representa una diferencia de 3,7 millones de sacos.

Gestión para intentar elevar los precios

En diálogo con EL COLOMBIANO, el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Roberto Vélez Vallejo, señala que la gran tragedia es que en los últimos 12 meses, desde el punto de vista de valor de la cosecha, esta bajó un 14,2 %, pues pasó de 7 billones a 6 billones de pesos.

Pero, ¿qué se ha hecho para tratar de corregir esa situación? El dirigente responde que ha llamado a productores e industria para que se fije un precio piso, dejando de tener como referencia la Bolsa de Valores de Nueva York.

“Esto no quiere decir que vayamos a salir de la bolsa. Hoy la venta del grano está sujeta a la cotización diaria en ese mercado, a la cual se le suma el diferencia (valor adicional) que tiene el café colombiano”, comenta Vélez, quien precisa que hace un año, por ejemplo, el diferencial del café colombiano era de 20 centavos de dólar y hoy es de 31, lo que según él, “muestra que la gente está empezando a oír el mensaje y que el que no esté alineado tendrá que empezar a buscar café en otro lado”.

La seriedad de esa advertencia radica en que la dirigencia de la bolsa neoyorquina invitó a Vélez a buscar cómo se pueden corregir las distorsiones que hoy tiene la cotización del grano, e implementar una herramienta que descubra el verdadero valor del café colombiano.

Y, ¿cuándo atenderá ese llamado? “Estimo que a comienzos de junio. Espero llevar un par de propuestas, pero no las quiero adelantar”, responde el gerente de la Federación.

Pero, un señalamiento que hacían en agosto del año pasado los cafeteros colombianos es que los especuladores, presionan los precios a la baja en la bolsa. La pregunta obligada para Vélez es si contempla tratar este asunto en Nueva York.

“Sí, este es una de los temas que queremos revisar. Parece que hay un elemento que distorsiona el precio, pues cuando estos agentes empiezan a vender contratos, 70.000 o 80.000, esto genera una presión sobre la oferta provocando una contracción en el valor del grano”, dice.

El mensaje ya empieza a dar resultados

Sin atreverse a señalar en qué momento se dejaría de tomar la cotización de Wall Street como referencia para comercializar el café, Vélez cree que el momento más malo del sector ya pasó.

“Estamos lejos de estar en un nivel regular, pero lo más grave ya ocurrió, gracias a los mensajes que hemos enviado, los cuales ya empiezan a despertar una conciencia distinta”, sostiene.

También revela que los diálogos sostenidos con grandes tostadores de café (no menciona nombres por confidencialidad) han derivado en que uno de ellos está comprando hoy la carga de café a 830.000 pesos y promete 860.000 para el próximo año.

Y, ¿cuántos torrefactores más están en esa línea? “Son varios y las ofertas empiezan a mostrar diferenciales al alza con mayor frecuencia”, responde el dirigente.

Las ayudas se agradecen, pero…

En lo corrido de este año los ministerios de Hacienda y Agricultura han comprometido recursos por 255.000 millones de pesos para apoyar y auxiliar a los caficultores.

Es así como desde comienzos de abril, cuando entró en vigor el Igec, los productores han reclamado unos 3.000 millones de pesos.

Vale anotar que el subsidio se activa cuando el precio interno es menor a los 715.000 por cada carga de 125 kilos. Con el valor del viernes de 748.000 pesos, el auxilio no aplica (ver Claves).

La Federación calcula que se ejecutarán otros 50.000 millones de pesos para la renovación de cafetales otorgando un incentivo en abono, y 15.000 millones más para apoyar deudas de los caficultores (ver Radiografía).

Aunque las miradas están puestas en la coyuntura actual de bajos precios, con cotizaciones de 93,3 centavos de dólar de libra como la del viernes, es necesario advertir, por ejemplo, que el área de cafetales en el país observó una reducción de 6,7 % entre 2015 y 2018, lo que equivale a 63.780 hectáreas, casi la mitad de los cafetales antioqueños que suman 120.960 hectáreas.

En familias, según registros del Sistema de información Cafetera (Sica) han salido 15.000, fenómeno que puede explicarse por la actualización de los datos, el calentamiento global que ha provocado que las zonas que se han vuelto cálidas ya no se dediquen a este cultivo y a la migración de algunos productores a otras actividades más rentables.

Tomado de
https://www.elcolombiano.com/negocios/el-mal-momento-de-la-caficultura-colombiana-EK10834198

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